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lunes, 22 de enero de 2018
La carta de Asunción
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- Por: Mónica Pérez de Andrés
Primer premio de 3º de Educación Secundaria

Soy una hermana de la congregación de las Hijas del Patrocinio de María. El otro día recogiendo y ordenando una antigua oficina encontré, por casualidad, una carta de una hermana nuestra, María Asunción de la Vega. Aquí os la dejo para que la podáis leer:

 

Queridas hermanas:

 

Me alegro mucho de poderos escribir esta carta, soy mayor ya y me gustaría poder contaros lo feliz que me siento, a través de estas palabras.

Hemos sufrido tiempos muy difíciles, pero me alegro tanto de poder deciros ahora todo lo que hemos avanzado, gracias a todas las hermanas que hemos trabajado desde que se fundaron las primeras comunidades, hemos conseguido subir poco a poco, escalón a escalón hacia un mundo de educación y respeto a la mujer. Un mundo en el que se la considera capaz de salir adelante y de crear su propia vida.

Todo gracias a nuestro fundador el Padre Cosme Muñoz, que se encargó de empezarlo todo. Y después en el siglo XVIII gracias al Padre Luis, que fundó una escuela en Villafranca, preocupándose de la educación de las  niñas y las mujeres al igual que el Padre Cosme.

Ahora quiero deciros que verdaderamente soy feliz, se me dibuja una sonrisa en la cara cuando me acuerdo de las comunidades que también hay en Latinoamérica, en Venezuela y Colombia, que gracias al esfuerzo de todas las hermanas se sigue ayudando en otras zonas, en otros lugares del mundo, a las personas necesitadas. También me acuerdo de todos los colegios, de las distintas obras que hemos realizado, y de todo aquello que nuestras sucesoras construirán con la ayuda de Dios, porque sé que su gracia y su bondad recaerá como ha recaído ya durante todos estos años sobre nosotras, nuestra congregación y sobre nuestras obras.

En un futuro está congregación ayudará a muchas más personas de las que ayuda ya, se ampliará y entre todos y todas conseguiremos un mundo mejor, lleno de bondad y de paz.

Disculpadme si os parece que esta carta es demasiado esperanzadora. Pero yo se que lo podemos lograr, el espíritu de Dios nos dará fuerzas, al igual que lo hizo el Espíritu Santo el día de Pentecostés, para conseguir un mundo mejor.

 

Aquí os dejo esta carta, para que no os olvidéis de lo que está esperando el mundo que hagáis, y para que, aunque yo no esté aquí para ver como mis deseos y los de muchas personas se cumplen, sé que entre todos lo podéis conseguir.

 

Me despido de vosotras con un gran abrazo y con muchos ánimos para conseguir nuestros propósitos. Siempre me tendréis para apoyaros.

 

 

Hna. María Asunción de la Vega.

                                                                       

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