ESP
martes, 25 de septiembre de 2018
Dile a Cosme que persevere, ahora empiezo yo
Visitas 1375
- Por: Paula Beledo Lorente, Blancanieves
Primer premio de 5º de Educación Primaria

Gracias a todo lo que hizo el Padre Cosme muchas cosas cambiaron, pero para facilitar esta historia, empecemos con un cuento:

 

“Había una vez un hombre bueno y honrado, llamado Padre Cosme.  Hizo muchas cosas buenas, pero tuvo que hacer muchos esfuerzos para conseguir lo que quería.  Un día se rindió, comprendió que no podía más, y pensó:

-                        Es cierto que ya no puedo más, pero... ¿Qué ocurrirá si dejo atrás esta tarea? ¿Qué pasará con la gente que estoy ayudando? No puedo seguir, necesito a alguien que me ayude, ¿pero cómo?.

 

En ese momento, la mejor amiga del Padre Cosme estaba durmiendo.  De repente Paula, que así se llamaba, oyó un ruido, se levantó y fue corriendo a esconderse.  El ruido salía de su armario.  El ruido cada vez era más fuerte.  Paula, que era muy curiosa, por fin se acercó, abrió el armario y... ¡apareció la Virgen!

      -    Tengo un mensaje para ti, Paula- Dijo la Virgen- Tu mejor amigo el Padre                                              

            Cosme necesita ayuda.

-                        ¿Qué clase de ayuda? – dijo Paula- ¿Qué necesita?

-                        Necesita fuerzas- dijo la Virgen.

 

Y desapareció.

 

Paula, preocupada, fue a ver al Padre Cosme.  Estaba tumbado e su cama, con una nota en la mano.  Paula la leyó.  Ya sabía qué tenía que hacer.  Fue a su casa, cogió todo lo que tenía, lo metió en una mochila, cerró la puerta y se fue.

Paula fue andando por las calles, y encontró el colegio que construyó el Padre Cosme.  Pensó en el papel que tenía guardado.  El que el Padre Cosme tenía en las manos. Ahí ponía:

 

“Dile al ...” no ponía más.  Recordó que el Padre Cosme siempre le decía que la escuela daba muchas pistas.  Entró en la escuela, y a la entrada, encontró otro papel.  Ponía: “Padre Cosme que persevere...” Entonces, unió los dos papeles. Juntos decían: “Dile al Padre Cosme que persevere...” Siguió andando, y en una fuente, encontró otro papel.  Lo juntó con los otros dos y formó una frase:

“ Dile al Padre Cosme que persevere, ahora empiezo yo.”

 

De pronto me desperté. Había tenido un sueño mientras leía un libro.  Era la primera vez que me pasaba. Recordé la frase:

 

“Dile al Padre Cosme que persevere, ahora empiezo yo.”

 

Comprendí esa frase, y entonces, me di cuenta que, lo único que quiere el Padre Cosme, es que todos sigamos con su tarea.

Dosatic S.L. © 2018
Site desarrollado por DYNAMO 3.5

Política de Privacidad