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domingo, 24 de marzo de 2019
CRÓNICA DEL TEATRO DE SOMBRAS
- Por: Mario Lozano Alonso, profesor del Cº Patrocinio
30/12/2018 - 168 Visitas


Acto cultural del 14 de diciembre.

El pasado 14 de diciembre, los dos colegios madrileños de las Hijas del Patrocinio de María, la Natividad y el Patrocinio de María, fuimos invitados a participar en los actos que conmemoran el centenario de la congregación.

La idea era que cada uno de los colegios realizase una actuación, la cual comenzamos a pergeñar en el mes de septiembre. Quisimos hacer algo que fuese factible pero a la vez innovador, para lo que planteamos un teatro de sombras. De las diferentes opciones que barajamos, finalmente optamos por representar la historia de las obras fundadas por los padres Cosme Muñoz y Luis Pérez, pasando por su fusión en 1919 bajo la Madre Amalia hasta llegar a día de hoy. El eje conductor era el papel innovador que tuvieron ambos prohombres en otorgar una educación a las niñas cordobesas.

Ya metidos en faena, 21 alumnos del Patrocinio de María de todos los cursos de primaria y secundaria nos ayudaron desinteresadamente, cediendo tiempo de sus clases (¡y de después del cole!) para los ensayos. Fueron meses de duro trabajo haciendo cambios, ensayando y planeando con mimo cada escena. Pero, finalmente, el ansiado día 14 de diciembre llegó.

Partimos muy temprano de Madrid para llegar sobre las 12 a la ciudad de los califas, con ensayos de canciones incluidos en el autobús. No tuvimos tiempo de hacer turismo, ya que convenía ensayar bien las figuras teniendo en cuenta que el escenario era muy diferente al que habíamos empleado en Madrid: ¡Nada menos que la iglesia de la Piedad, última morada del P. Cosme! A pesar de los lógicos nervios, el ensayo quedó perfecto.

Acto seguido, salimos a comer por la bella Córdoba. Los chicos ya mostraban claramente una mezcla de excitación y nervios. Por un lado, les encantaba la idea de actuar ante el público, pero por otro, el nerviosismo previo nos estaba jugando a todos una mala pasada.

A las 17:30 comenzó la entrega de premios del certamen fotográfico. Paralelamente, nosotros ensayábamos en la biblioteca del colegio de la Piedad, rematando detalles, preparando tutús, ocultando melenas en moños, cambiándose de ropa, cortando aquí, alargando allá… El ritmo era frenético pero no queríamos dejar nada al azar: muchas horas de ensayo estaban en juego.

Sobre las 18:00 comenzó la actuación de la Natividad. Honestamente, apenas vimos algunos fragmentos, ya que nos asomábamos solo para comprobar si nos tocaba salir. Los nervios dieron paso a la resignación y al deseo de salir al escenario para poner fin a la tensión.

Finalmente, llegó nuestro turno. Nuestra actuación duró exactamente 20 minutos, tal y como habíamos ensayado tantas veces antes. No me detendré en explicar cada una de las formas y bailes por ser demasiado farragoso: animo a quien pueda a ver el vídeo, pues merece la pena. Los chicos formaron las sombras siguiendo el ritmo del narrador en perfecta sincronía. No hubo apenas errores: a pesar de los nervios, todo funcionó como un reloj suizo. Y, al acabar, la catarsis esperada: los aplausos del público, de una iglesia llena de gente. Los chicos, nuestros protagonistas, pudieron al fin relajarse al saber que el esfuerzo había merecido la pena. Sonreían, haciendo evidente el alivio en cada uno de sus rostros. Lo hicieron muy bien, por lo que no tardaron en llover las felicitaciones.

Volvimos a Madrid en el mismo autobús. No importaban ya las cinco horas que teníamos por delante: los chicos estaban eufóricos, celebrando su éxito. Sin embargo, muchos de ellos acabaron cediendo al sueño. Quedaba el buen sabor de boca del trabajo bien hecho.

Por último, no quiero dejar de recordar que nuestro teatro de sombras no hubiera sido posible sin la colaboración de nuestros profesores (Nadia, Clemente, Olivia, María y Mario) y, sobre todo, de nuestros 21 chicos: Helena, Daniel, Marta, Patricia, Daniela, Jorge, Leonor, Pablo, Cristina, Leire, Paula, Lisa, Carlota, Carlos, Elsa, Marina, Samuel, Denys, Inés, Sebas y Sohanny. Podéis estar seguros de que habéis dejado el pabellón muy alto. ¡Que sea enhorabuena!

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