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viernes, 15 de diciembre de 2017
EL AÑO QUE APRENDIMOS A COMPETIR
11/05/2017 - 726 Visitas


Una experiencia deportiva.

Lo que me han hecho vivir este año estos jugadores es lo más bonito que he vivido en el deporte en mi vida. Como jugador he vivido victorias, derrotas, ascensos, descensos, lo mejor y lo peor del deporte. Pero vivir el salto de calidad que ha vivido este año el equipo de “mis chicos” ha sido la más grande jamás vivido.

Comenzábamos el año con 7 jugadores del año pasado (4 de ellos llevan 3 años ya conmigo, desde Infantil) y se incorporaban al equipo 3 nuevos jugadores (2 de ellos de 5 años de Infantil, gracias a nuestra ojeadora Menchu). En invierno tuvimos la última incorporación, dejando el equipo completo con los 11 magníficos.

La primera fase de la liga, nos fuimos acoplando todos. Ya dábamos muestras de un buen juego, haciendo grandes contra rivales más fuertes. El equipo a pesar de las derrotas empezaba a mostrar una personalidad competitiva. Acabamos la liga en 5ª posición de nuestro grupo. Por lo que jugaríamos la fase final y de consolación contras los equipos que habían quedado en 5ª y 6ª posición de todos los grupos. En esta fase de la liga de Escuelas Católicas se iguala el nivel de los equipos contra los que compites lo que permite disfrutar de partidos muy igualados.

Comenzamos con mal pie esta fase, con un partido aplazado por lluvia a un día entre semana, en el que la falta de concentración nos hizo encajar un 5-0 en los 5 primeros minutos. Pero estos chicos nunca se rinden y a punto estuvimos de remontar, acabando 5-4. En el segundo partido no conseguimos pasar del empate, 3-3, en el típico partido que la pelota no quiere entrar. A partir de aquí todos los partidos fueron victorias.

Llego un momento en que a falta de 3 partidos por disputar teníamos opciones de quedar primeros, si ganábamos los tres partidos. Nos íbamos a enfrentar a los penúltimos y a los dos equipos que se iban a jugar la liga con nosotros 1er y 3er clasificado. Ellos se tenían que enfrentar entre sí y un empate o derrota del 1º, nos daba la victoria si ganábamos los tres partidos.

Plantee al equipo la situación y nos pusimos el reto de ganar las tres finales que teníamos hasta acabar la liga. No sé cómo estarían de concentrados los jugadores del Real Madrid o el Barcelona jugándose la liga. Pero mis chicos estuvieron al menos igual.

Era una situación complicada ya que disputábamos los tres partidos en 2 meses, debido al parón de la semana santa y a los puentes de mayo y una jornada de descanso. Seríamos capaces de mantener la intensidad en los entrenamientos y los partidos.

La primera final era el partido más sencillo y conseguíamos imponernos al N.S. Sagrado Corazón “A” por 12-0. Después llegaría el enfrentamiento directo contra el 1er clasificado N.S. Merced Tres Cantos “C”. Como vivimos los entrenamientos previos y ese partido quedará grabado en mi memoria y espero que en la de estos campeones. Todos estaban concienciados de la importancia del partido. Llegamos con más tiempo del habitual para prepararnos bien antes del partido. Recuerdo que una madre me preguntó antes del partido si estaba nervioso. Le contesté que sí, igual o más que ellos. Pero en cuanto pite el inicio el árbitro se pasa. Tuvimos una charla en el vestuario, donde les hable de disfrutar ese momento y sentirse como profesionales con las mismas sensaciones antes de una importante final. Ver sus caras de atención y sus comentarios posteriores son esas cosas que te llegan al corazón. El partido empezó mal con un 2-0 en contra y un gol en propia meta. Pero si algo tienen estos chicos es que son unos luchadores. Como hablamos en la charla en el vestuario, “El fútbol es como la vida, si yo lucho, lucharé en la vida. Si soy un cobarde, seré un cobarde en mi vida”. Y como en este equipo solo hay valientes remontamos el marcador adverso acabando 3-5. Como les animaron los padres desde la grada y como fuimos luego a agradecer ese apoyo fue un momento entrañable.

Luego teníamos nuestra jornada de descanso mientras se enfrentaban N.S. Merced Tres Cantos “C” contra el N.S. Merced Tres Cantos “A”, que en ese momento eran 2º y 3º. Se impuso la lógica y gano el “C”, recuperando la primera posición.

Nos quedaba nuestra última final y esperar que ellos empataran o perdieran. Los campeones cumplieron con el objetivo marcado ganando 8-6. Pero N.S. Merced Tres Cantos “C” ganó y se proclamó justo ganador del grupo.

El deporte es así de cruel. El esfuerzo y sacrificio no tiene la recompensa esperada muchas veces, pero esta vivencia les ha hecho sentirse igual de campeones que el primero siendo los segundos porque se demostraron a si mismo que eran capaces de ganar esas tres finales y vencer a los ganadores. Han pasado de jugar a competir. Pero no a competir y tratar de ganar sobre todas las cosas. Ahora saben competir esforzándose, siendo más compañeros, siendo más equipo y formando una piña de amigos que luchan por una meta común.

Somos un colegio pequeño y nos cuesta crear un equipo de cualquier categoría porque hay muy pocos niños que se apunten a la actividad de la misma edad. La mayoría lo hace en equipos con cierto nombre en los barrios, empezando a jugar a Fútbol 7. En la cena con el resto de coordinadores de los distintos colegios, algunos hablaban de tres equipos y como repartían a los niños por niveles. Yo comenté en tono jocoso que nosotros solo hacíamos un equipo, con los mejores. Porque si ellos creen en sí mismos y en sus compañeros, serán los mejores. Como decía Alfredo Di Estefano: “Ningún jugador es mejor que todos juntos.”

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